29/10/2019

El segundo día de nuestro viaje y experiencia de semana i, nos despertamos temprano para encaminarnos a una experiencia en una granja orgánica llamada «De Beekhoeve». La experiencia se dividió en varias partes:

  1. La primera parte fue una introducción sobre la agricultura y ganadería en los Países Bajos. Aprendimos sobre la historia de las mismas y sus cambios a través del tiempo. Fue interesante ver cómo ha cambiado desde la producción hasta la demanda de los productos, nos explicaron que a partir de la segunda guerra mundial la demanda de productos alimenticios subió muchísimo, por lo que la producción empezó a industrializarse y a separarse de el proceso convencional, que estaba más apegado a la sinergia de la naturaleza. Después de eso, las vacas empezaron a producir mucha más leche, sin embargo, empezó a haber mucho menos granjas productoras, los precios a los que se les compraba el producto a las granjas era muy bajo, ya que los supermercados se llevan toda la ganancia y subieron cada vez más los impactos negativos al medio ambiente. Por todas estas razones, los agricultores y ganaderos empezaron a hacer sinergia entre ellos para regresar a las prácticas originales, tener más beneficios para ellos y mitigar los problemas ambientales
  2. La segunda parte consistió en un tour por la granja, en donde nos explicaron como funcionan diferentes partes de esta y la importancia del cuidado de su ecosistema. Empezamos hablando sobre la tierra y del ciclo de la alimentación y excremento de las vacas. Fue interesante aprender como lo que comen las vacas afecta directamente a la calidad de la leche que producen y sobre todo de su excremento, ya que este mismo se usa como fertilizante para que crezca el pasto que las vacas van a comer para estar sanas. Si las vacas se alimentan con otros alimentos, como granos y leguminosas (como la soya), que son importados, su excremento no es suficiente para ser fertilizante y hay que agregar fertilizantes químicos, los cuales afectan la calidad de la tierra y se vuelve un ciclo de impactos negativos que no es sostenible. Nos explicaron cómo es que en esta granja han regresado a mantener el ciclo de sinergia para que las vacas sean más sanas, no haya impactos negativos al ambiente y su negocio sea sustentable a la larga.
  3. Después de esto, nos dieron de comer, lo cual para mí fue muy interesante ya que lo que nos dieron fueron productos producidos ahí mismo. Comimos una sopa y pan con queso y diferentes carnes.
  4. Por último, nos pusieron actividades para ayudarles alrededor de la granja. Nos separaron en tres grupos con tres actividades diferentes. A mí me tocó en el equipo para limpiar el gallinero, en donde, utilizando palas y carretas, sacamos todos los desechos de las gallinas acumulados por más de 6 meses (excremento). Fue un trabajo duro y tardado, pero aprendimos lo difícil que es trabajar en una granja orgánica y no manejar las cosas con máquinas, por lo que es evidente que aunque sea la manera más sustentable de producir alimentos, tiene sus complicaciones y trabajo duro.

En conclusión, fue muy interesante aprender hoy lo importante que el ciclo sinérgico de la naturaleza y como este es el mismo ciclo que se ha roto por la industrialización y por el buscar una producción en masa debido a la gran demanda de los productos. Es importante saber los pros y los contras de esto, y entender como sí se puede regresar a esas prácticas originales que a la larga van a ser sustentables.

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